Nuevo acuerdo social y colaboración público-privada: elementos clave para la reconstrucción

18 de junio de 2020

Nuevo acuerdo social y colaboración público-privada: elementos clave para la reconstrucción

El presente texto pertenece al discurso pronunciado por Ángel Simón, Presidente de Agbar, en la mesa de Infraestructuras de la Cumbre Empresarial organizada por la CEOE el jueves 18 de junio de 2020.

Para superar la actual crisis sanitaria y dar respuesta a los múltiples retos a los que nos enfrentamos como país y como sociedad, debe en primer lugar existir voluntad - individual y colectiva - y liderazgo para dar forma y avanzar en la reconstrucción.

Para ello es necesario contar con un marco adecuado para dar respuesta a nuevos retos, sociales y económicos -que se añaden a los ya existentes, incluida la emergencia climática-, que únicamente podremos abordar desde el consenso de todas las partes y con la participación de la empresa. Todo ello dentro del marco de valores que compartimos.

Nuestro país ha demostrado en cada hito, en cada reto, que es capaz de avanzar. Nos acompaña el bagaje adquirido en las últimas décadas en la construcción de un estado de bienestar que es referencia.

Somos Europa y compartimos valores comunes. La actuación de la empresa española debe situarse dentro del contexto de acciones conjuntas de la Unión Europea.

Son muchos los desafíos a los que nos enfrentamos: la emergencia climática, las desigualdades sociales, las amenazas latentes sobre la paz y el bienestar. Todo ello en un escenario cada vez más globalizado, con crecimiento de las expectativas sociales en un entorno de incertidumbre, más aún a raíz de la crisis sanitaria.

En este contexto, crece la confianza hacia las empresas como actor social relevante. Es necesario en todo caso el compromiso de todos los actores. Solo conseguiremos progresar como país y proteger los logros de nuestro estado de bienestar si todos los agentes acordamos nuevas condiciones.

Hay algunos requisitos fundamentales para remontar esta situación y superar los desafíos: por un lado, establecer - territorio a territorio - un pacto social que garantice una recuperación económica sostenible y en el que el papel de la empresa como parte de la solución es esencial, y por otro lado, ampliar el alcance del contrato social. El pacto al que me he referido debe basarse en tres ejes: la solidaridad, la ocupación y la reconstrucción verde.

Las magnitudes son históricas: una vez atendido el gasto social, el gasto público deberá destinarse a infraestructuras que mejoren la competitividad y la sostenibilidad. Es imprescindible la colaboración público-privada como motor de la reconstrucción, que permita movilizar recursos financieros y ejecutar las inversiones necesarias para garantizar los niveles de bienestar. Para que esta colaboración entre sector público y sector privado sea eficaz, debe cuidarse un elemento imprescindible: la seguridad jurídica.

El desafío del cambio climático

De los desafíos que he mencionado, quiero hacer un inciso sobre el que, como empresa, tenemos una acción más directa, el cambio climático.

El desafío del cambio climático obliga a las empresas que gestionamos la totalidad o parte del ciclo del agua a desarrollar sistemas de alta resiliencia. Hay que hacer frente a cambios en el entorno y a situaciones de estrés hídrico: sequías, pero también inundaciones.

Además de adaptarnos y mitigar el cambio climático, es urgente que evolucionemos hacia un cambio de modelo, hacia la economía circular.

Un caso práctico que yo puedo referir de nuestro grupo, donde hemos aplicado el enfoque de la economía circular, es la transformación de las plantas depuradoras de agua residual de Santiago de Chile, de más de siete millones y medio de habitantes, en lo que hemos llamado biofactorías. ¿Qué significa? Significa que reutilizamos el 100% del agua, significa que valorizamos el 100% de los residuos y significa que tenemos un balance energético cero.

Naciones Unidas nos ha otorgado el reconocimiento a la mejor innovación mundial de cambio climático por este hecho real, premio que recogimos desde nuestra empresa chilena, Aguas Andinas, ya con motivo de la COP24, en Polonia.

La hoja de ruta para avanzar nos la proporciona las Naciones Unidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Hoy y siempre, nos guía la convicción de actuar "Sin dejar a nadie atrás", alineados con la Agenda 2030.

Son 17 objetivos de alcance global pero el agua tiene uno propio, el número 6: garantizar la disponibilidad universal de agua y el saneamiento para todos. Además, el agua desempeña un papel transversal fundamental en todos los otros.

Quiero destacar aquí uno de los objetivos: vamos a necesitar especialmente el número 17, que es la alianza para lograr los demás objetivos, una alianza que constata que todos debemos implicarnos: las Administraciones públicas, el sector privado, la sociedad en general.

Mejoras en las infraestructuras

Hace falta más inversión en infraestructuras que mejoren la competitividad y la sostenibilidad para que, en una gestión integrada con una visión global y no solo en períodos de sequía, podamos abordar cuándo se utilizan las desalinizadoras, cómo se utilizan los embalses, cómo se utiliza el agua subterránea y cuándo contamos con la opción de la reutilización. Y todo de una manera integrada.

La Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil ha cuantificado en un estudio la degradación de las infraestructuras. Concluye que España debería invertir 18.300 millones de euros de media cada año en la actual década para subsanar las deficiencias en mantenimiento y conservación y rehabilitación, así como para evitar la degradación de las obras públicas; y eso solo en materia de agua.

Este nivel de inversión solucionaría estos problemas medioambientales, generaría más de 500.000 puestos de trabajo y se ha calculado que podría tener un impacto total aproximado del 3% del PIB nacional.

Durante los años 2016, 2017 y 2018, España ha sido el país de la Unión Europea con más infracciones ambientales abiertas por los déficits de saneamiento.

Esta no es una situación sostenible. Se deberán ejecutar estas inversiones, no solo para evitar las multas de la UE, sino sobre todo para tender a ciudades más resilientes ante el desafío del cambio climático ya comentado.

Debemos seguir evolucionando: de la gestión de las infraestructuras a la gestión del conocimiento. Como compañía, tenemos a disposición los medios digitales con el big data y los algoritmos para incorporar en la toma de decisiones.

Junto a la inversión es esencial contar con el conocimiento, con la capacidad de gestión, con la gobernanza y con la innovación para la renovación y la adecuación de las infraestructuras que ponemos en marcha.

La reconstrucción en la situación actual debe ser verde. Esta crisis sanitaria servirá para acelerar la transición medioambiental.

Las infraestructuras verdes sirven de apoyo al ecosistema en el que están ubicadas y favorecen los ciclos que nos ofrece la naturaleza. Además de ayudarnos a ser más eficientes, la naturalización de infraestructuras nos permite conservar y mejorar la biodiversidad en espacios sensibles mediante diagnóstico y planes de acción.

También, debemos impulsar soluciones que permitan la naturalización de las ciudades, con más áreas verdes en los centros urbanos para mejorar sus condiciones y hacer las urbes más resilientes al cambio climático.

Ejes prioritarios para el futuro

He hecho varias alusiones a la necesidad de ir alineados dentro de la  Unión Europea, y para terminar, quisiera mencionar los tres ejes que ha señalado la UE como prioritarios para los Fondos Europeos, porque nos ayudarán a salir de la crisis con un modelo más sostenible. En los tres podemos aportar mucho como sector y compañía:

El eje salud: La calidad del agua, su depuración, el control de la presencia del Covid en aguas residuales, son respuestas que damos desde las empresas de agua y que ayudan a anticipar nuevos brotes.

El eje transición ecológica: La reutilización del agua, la optimización de su consumo o depuración, la necesidad de invertir en infraestructuras que nos harán avanzar hacia un modelo de sociedad más sostenible.

El eje digitalización: La información sobre el agua, los acuíferos, la gestión digital de las ciudades... Las denominadas Smart cities exigen inversión desde la monitorización de las redes, la telelectura o el control de la calidad del aire, con importantes oportunidades de innovación y creación de empleo.

La colaboración público-privada se ha consolidado en nuestra historia reciente como un modelo de éxito para las grandes infraestructuras necesarias para el progreso económico y social del país. Transparencia, conocimiento y rigor son elementos imprescindibles en el liderazgo de un proyecto común para avanzar en un nuevo modelo de desarrollo sostenible, con el impulso y el acuerdo de todos. Debemos actuar cada uno desde su responsabilidad, sin dejar a nadie atrás. Solo podremos hacerlo desde la fuerza de las alianzas.

 

En este enlace podrá ver el discurso completo. 

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