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Del Smart city al Smart agriculture

26 de febrero de 2018

Del 'Smart city' al 'Smart agriculture': impulsando el desarrollo sostenible en la era digital

El martes 13 de febrero tuve la oportunidad de participar en Matins ESADE. Puse de relieve la importancia de la anticipación y la diversificación de la empresa. En definitiva, de tener puesta la mirada en el futuro para poder dar continuidad a un modelo de compromiso como es el de Aigües de Barcelona, que durante 150 años ha sido referente como empresa de progreso y de gestión eficiente, siempre alineado con los intereses de los ciudadanos y de los grupos de relación.

El reto actual se encuentra en estos momentos en las ciudades. En la capacidad de las mismas para anticiparse a un fenómeno como es el cambio climático y que provocará, entre otros efectos, sequías e inundaciones más extremas - hechos que nos afectan de forma directa al sector del agua-. A esta situación hay que sumar otro dato preciso aportado por el Instituto Flumen de la Universidad Politécnica de Cataluña: los ríos mediterráneos en los últimos diez años han descendido su caudal un 20%. Por ello nuestro reto de cara al futuro ha de pasar por desarrollar ciudades más resilientes. Lo lograremos estudiando con mayor detalle los fenómenos y las respuestas que tenemos que dar. Un ejemplo de ello es el proyecto RESCCUE, en el que distintos agentes públicos y privados europeos estamos trabajando de forma conjunta para proporcionar modelos y herramientas prácticas e innovadoras para combatir los desafíos del cambio climático y construir ciudades más resilientes.

En un contexto en el que los requerimientos de la vida urbana hacen que la huella hídrica se incremente, el objetivo que tenemos es aumentar la reutilización del agua.  En España, la huella hídrica media en el conjunto del país es altísima y alcanza los 2.325m3 por habitante (a pesar de tener en Barcelona un consumo domiciliario realmente ejemplar de 102 litros/habitante/día. El fin de aumentar la reutilización del agua es garantizar el 100% de suministro de agua potable - no se trata de un hecho improbable si vemos las noticias que llegan de Ciudad del Cabo donde en mayo de este año podrían quedarse sin agua del grifo-.

Desde la última sequía que se registró en Cataluña en el año 2008 hemos realizado como empresa las acciones necesarias para planificar y acompañar a una situación que no es puntual sino cíclica y recurrente: la de la sequía. Aun así, no se ha avanzado respecto a la reutilización de aguas por falta de acompañamiento administrativo. Debemos actuar con rapidez ya que un área metropolitana como la de Barcelona solamente tiene una alternativa a corto plazo que es tener un perfecto sistema de depuración de aguas residuales. Esperemos que ahora que nos encontramos en situación de prealerta podamos avanzar en esta línea.

Una de las características con las que ha de saber contar la smart city es el incremento poblacional (en 2050 la población mundial se situará en 9.700 millones de habitantes), lo que provocará necesariamente un cambio radical en lo que respecta a las necesidades a satisfacer por parte de la agricultura. La producción de alimentos para este 2050 deberá aumentar un 70%, la necesidad de agua aumentará un 50% y la necesidad de energía se incrementará en un 40%.

En la actualidad, los porcentajes de consumo de agua corresponden en un 70% agricultura, un 18% industria y un 12% ciudad. Por tanto, con estos datos, nuestro esfuerzo tendrá que estar dirigido hacia la agricultura. Los países tienden a aumentar sus hectáreas agrícolas para dar respuesta al aumento en la demanda de alimentos. Por tanto, no habrá más remedio que aumentar la productividad en la agricultura con avances tecnológicos, y dentro de éstos se incluye el regadío y la tecnología del agua, es decir, lograr una Smart Agriculture. Consecuentemente, está muy claro que, si hay que diseñar una estrategia empresarial, esta pasa por diversificar nuestra actividad, y la estamos diversificando hacia la agricultura.

Tradicionalmente hemos trabajado en la agricultura como concesionarios. En España básicamente somos líderes en el canal Segarra-Garrigues y en el canal de Navarra, dos de los canales más importantes. Trabajamos en estos momentos aproximadamente en diez asociaciones de canalistas distintas en la gestión, el mantenimiento y el servicio de agua de canales, pero hay que dar un paso más. Ese paso consiste en integrarnos como un proveedor al servicio del agricultor porque, al final, el objetivo en agricultura va a ser incrementar la producción agrícola con la aplicación de las nuevas tecnologías vinculadas a tres vectores: agua, energía y fertilizantes.

Transversalmente a estos movimientos, a este mercado y a este entorno, empresarialmente necesitamos hacer dos cosas para conseguir dar respuesta a los grandes retos. La primera de ellas es el compromiso ineludible con el desarrollo sostenible. La hoja de ruta viene marcada por los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas. Nosotros focalizamos nuestra estrategia en tres de ellos: objetivo nº 6, Agua limpia y saneamiento; objetivo nº 10, Reducción de las desigualdades, y objetivo nº 17 Alianzas para lograr los objetivos.

Una acción ineludible que guía toda nuestra actividad es la relación directa con el ciudadano Queremos seguir concienciando, a través de iniciativas de impacto, sobre la realidad que supone el cambio climático y la necesidad de actuar. En este sentido inauguramos recientemente la exposición "The Zone of Hope".  En la relación con el ciudadano se enmarca también de manera prioritaria el compromiso social en el que queremos que el papel del ciudadano sea cada vez mayor para que nuestras iniciativas se ajusten a sus necesidades.

Finalmente, para que una empresa pueda llevar a cabo sus objetivos necesita abordar decisiones estratégicas, lo que conlleva contar con espíritu emprendedor. No hay empresa sin espíritu emprendedor y capacidad de anticipación. Características que deben ejercerse en un contexto de volatilidad, incerteza, complejidad y ambigüedad (VUCA, por sus siglas en inglés). Obviamente, esto significa que hay que arriesgar. Si no arriesgamos no vamos a innovar - que se trata ya de business as usual: cada día tienes que estar innovando-. Son todas ellas características que nos han permitido dar servicio a las comunidades durante 150 años y nos permitirán afrontar los retos actuales y de futuro con el fin de seguir estando al servicio de la sociedad y de las ciudades en las que estamos presentes. 

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