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El sector del agua necesita un marco estable y seguridad jurídica

10 de octubre de 2019

El sector del agua necesita un marco estable y seguridad jurídica

Este artículo es un resumen de algunos de los aspectos más destacados de mi participación en el acto La Razón de ... Ángel Simón que organizó el diario La Razón el 7 de octubre de 2019.

Introducción

Nos encontramos en un entorno complejo, volátil, incierto, ambiguo y de realidad cambiante. Esto es así ya desde hace más de una década y cada día se acentúa más. Saltaron las alarmas con la crisis del 2007. Los desequilibrios económicos que empezaron en el sector financiero pasaron rápidamente a la economía real. Las consecuencias son conocidas por todos.

Pero todo esto se ha producido en un momento de transformación tecnológica estructural, que está suponiendo un cambio sin precedentes en ámbitos fundamentales de la sociedad en los que se ha introducido una nueva realidad digital que ha modificado y que modificará aún más nuestra forma de vida.

Debemos estar en adaptación constante. Ya no basta prever lo posible, sino que es necesario estar preparados para lo imprevisible. En esta época de cambios e incertidumbre, la sociedad exige de manera creciente empresas que mejoren su calidad de vida. Y ante nosotros se alzan obstáculos que han de ser superados, desafíos a los que ha de enfrentarse la humanidad, y que a mi juicio los más importantes son el cambio climático, las desigualdades sociales y las amenazas latentes que tenemos sobre la paz y el bienestar.

En este escenario, las empresas no somos ajenas a este desafío y tenemos que buscar nuestro espacio en esta economía global. De estos desafíos que he citado me voy a referir a los desafíos sobre los que como empresa tenemos una acción directa, aunque todos nos afectan, y en especial, como no podía ser otro, el cambio climático. Es el principal reto que ha de afrontar la humanidad en su conjunto.

Cambio climático

Cambio climático, cuya terminología avanza y al que podemos llamar emergencia climática, implica diversos fenómenos que hemos visto recientemente en nuestra geografía. Hemos visto los incendios de Gran Canaria, que nos han golpeado yo creo a todos los peninsulares de una manera muy importante y lo hemos vivido angustiosamente porque no ha sido un incendio menor. Hemos vivido las precipitaciones del Levante español. Aquí tenemos al alcalde de Alicante, Luis Barcala; también tenemos a la alcaldesa de Almoradí, María Gómez, que lo han sufrido de una manera muy intensa. En Alicante solamente el jueves 12 de septiembre se precipitaron 259 litros por metro cuadrado, siendo su media anual de 280. Es decir, en todo el episodio, en tres días, se superó con creces lo que llueve normalmente en un año.

Estas han sido las lluvias más catastróficas en 140 años en la comarca de la Vega Baja, y va a tardar muchísimo en recuperarse. Un esfuerzo que todos juntos tendríamos que ser capaces de hacer para que estos territorios empiecen a funcionar otra vez. Son territorios donde como empresa tenemos presencia y donde el compromiso de nuestros empleados ha sido clave para poder garantizar el suministro de agua. Compromiso que también otros sectores sociales como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han tenido. Son muchos los testimonios de solidaridad que nos han llegado de nuestros compañeros durante estos episodios: un compañero capataz jubilado que se personó en el centro de operaciones para sustituir a sus compañeros, que llevaban 72 horas trabajando; agrupaciones de muchas localidades como Elche, Elda, Mutxamel, todas las de la zona, para poner todos los medios materiales a disposición. Son testimonios que nos inspiran cara al futuro. Hemos visto también esta realidad, la del cambio climático, en un país tan querido y cercano para nosotros como es Chile y que es uno de los países más afectados. Sufren una sequía: la década de 2010 es la más seca de los últimos 190 años. No solamente ha disminuido la pluviometría, sino que esas lluvias convectivas, que antes se daban una vez cada cuatro años a una altura de 4.000 metros, ahora se dan tres veces cada año a una altura de 2.000 metros, dejando todos los ríos de la cuenca de Santiago hechos unos verdaderos lodazales y haciendo imposible el suministro de agua durante días a toda la región.

Hemos visto cómo han disminuido los glaciares que alimentan los caudales a partir de donde se produce el agua potable: desde 2014, una disminución del 8 % retrocediendo cerca de 2.000 kilómetros cuadrados. Chile será sede de la COP25. Yo creo que es el momento para ver cómo pasamos de las palabras, a los actos, a la acción. Y después de las anteriores cumbres, empresas y gobiernos debemos llegar a los acuerdos pertinentes para que sobre todo las empresas podamos actuar.

Para poder actuar son dos palabras: adaptación y mitigación. Significan cómo modificamos nuestra operación y gestión diaria, porque hay que modificarla, a la nueva realidad y cómo contribuimos a reducir las causas. Pondré dos ejemplos: uno es el Levante español. Hay que modelizar cómo va a funcionar con el cambio climático toda esta región, toda esta cuenca. Nosotros tenemos a disposición los medios digitales con el big data y los algoritmos ya para una región como es la de Murcia para saber qué decisiones tomar en un tema como este. Ya lo estamos aplicando en otras partes del mundo. Hemos hecho una inversión en Alicante, en el parque de La Marjal, el primer parque inundable en España que canaliza el agua en episodios de tormenta, que van a ser cada vez más frecuentes.

Economía circular

El camino a seguir es el de adaptarnos y mitigar el cambio climático, pero el camino real es un cambio de paradigma hacia una economía circular. Esta es la cuestión prioritaria: el cambio de hábitos, el cambio en la manera de operar y de gestionar. Un caso práctico que yo puedo referir de nuestro grupo, donde hemos aplicado el enfoque de la economía circular, es la transformación de las plantas depuradoras de agua residual de Santiago de Chile, de más de siete millones y medio de habitantes, en lo que hemos llamado biofactorías. ¿Qué significa? Significa que reutilizamos el 100 % del agua, significa que valorizamos el 100 % de los residuos y significa que tenemos un balance energético cero.

La energía que consumimos nos la producimos nosotros mismos y pronto tendremos excedentes. Naciones Unidas nos ha otorgado el premio a la mejor innovación mundial de cambio climático por este hecho real, premio que recogimos desde nuestra empresa chilena, Aguas Andinas, en Polonia, en Katowice, en noviembre pasado, con motivo de la COP24. Este mismo tema recientemente lo hemos desarrollado en Granada y, si las condiciones se dan, porque al final esto es una colaboración público-privada, nos gustaría realizarlo en muchas más ciudades de España. Concebido, esto, en Barcelona; concebido, esto, en Madrid. Desgraciadamente en Barcelona es difícil porque esta colaboración público-privada, no por la parte privada sino a veces por la parte pública, cada vez es más difícil.

La economía circular, como iba diciendo, es una estrategia imprescindible para la sostenibilidad, y la hoja de ruta para encaminar ese desarrollo sostenible nos la proporciona la ONU con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Todos ustedes los conocen. Son 17 objetivos de alcance global, pero el agua tiene uno propio, el número 6: garantizar la disponibilidad universal de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Además, el agua desempeña un papel transversal fundamental en todos los demás. Yo quisiera destacar especialmente tres más que son relevantes: el número 1, que es el fin de la pobreza; el número 13, que es a lo que me he estado refiriendo hasta ahora, que es la acción por el clima, y especialmente el número 17, porque para llegar a conseguir todos los demás vamos a necesitar especialmente el número 17, que es la alianza para lograr los objetivos, una alianza que constata que todos debemos implicarnos en ello: las Administraciones públicas, el sector privado, la sociedad en general. Todos y todas tenemos una responsabilidad cada uno en su ámbito.

Nosotros, como compañía, queremos participar en esto y hemos estructurado a partir de estos objetivos un plan de desarrollo sostenible interno, que ya estamos aplicando desde 2017 para el período 2017-2021. Nos hemos marcado objetivos concretos y medibles sobre los que vamos a rendir cuentas a nuestros grupos de relación de manera periódica. Los principales objetivos son alcanzar un 90 % de reducción de emisiones de CO2 derivadas de nuestro consumo eléctrico. Hoy en el conjunto del grupo un 70 % de consumo de energía ya es energía verde, y en algunas zonas como las islas Canarias el 100 % es ya de consumo de energía verde. Y nos hemos propuesto reducir el equivalente al 20 % del consumo de agua potable también por habitante.

Son estas actuaciones concretas y estos acuerdos concretos hacia dónde va la economía circular. Porque cuando hablamos de economía circular estamos hablando claramente de un cambio de paradigma, de una evolución que ha de venir, ineludiblemente, no solo de palabras sino acompañada de análisis, de rigor, de compromiso y de objetivos. Y en este cambio de modelo el agua desempeña un papel fundamental.

Hablemos del agua

Nosotros como país, nuestras condiciones geográficas e incluso el peso en nuestro PIB de sectores como el turismo o la producción agroalimentaria hacen que hayan motivos más que suficientes para trabajar en la línea de un acuerdo que permita afrontar unidos el futuro.

Si hay alguna materia en que sea necesario un pacto de Estado, esta es sin duda el agua. Es imprescindible actuar con presteza y, como ha hecho Francia, poner en marcha una política nacional sobre el agua que implemente las reformas necesarias, las dote de presupuesto y haga un planteamiento a largo plazo con la adaptación al cambio climático como guía. Este país tiene verdaderos especialistas en materia de agua. Hemos aconsejado a muchos otros países durante muchos años, incluido China, incluido Australia, incluido Estados Unidos.

Tenemos conocimientos acumulados y nuestras experiencias son exitosas. Un ejemplo es Aguas de Barcelona: la excelencia en el servicio. Llevamos más de 150 años de historia, hemos establecido la ciudad como un referente mundial en la gestión del agua, estamos presentes en todos los benchmarks mundiales. Tenemos el récord de visitas técnicas: 2.000 durante el año 2018 de 30 países diferentes. Uno de los aspectos más destacados por los visitantes es el alto desarrollo tecnológico.

Otro ejemplo es el servicio ofrecido en municipios turísticos. El abastecimiento de nueve de las diez ciudades con mayor afluencia turística en España está gestionado por nuestro grupo. Un ejemplo concreto es Benidorm, cuyo alcalde está aquí, Toni Pérez, o la alcaldesa de Marbella, que también está aquí, Ángeles Muñoz. Dos municipios en los cuales la afluencia turística no es fácil de gestionar y donde, en concreto en Benidorm, hemos puesto en marcha un centro especializado en la innovación asociada a la gestión digital y sostenible del agua y el territorio, no solo para Benidorm, sino, como comentaba antes, para toda la cuenca. Estos son los ejemplos de calidad en las ciudades; pero, más allá de las ciudades, que son importantes en el futuro, también hay otros ámbitos.

El consumo de agua tanto en España como en la media del resto del mundo es un 70 % en agricultura, un 18 % en industria y solo al final un 12 % en las ciudades. Aquí también España es un modelo referente mundial en optimización de riego. Competimos con nuestros amigos los israelitas, competimos de una manera dura pero a veces nos asociamos, que también es importante. Por lo tanto, ejemplos de calidad en las ciudades, ejemplos en la agricultura. Nos falta la industria. En la industria ya hay un compromiso bastante importante, sobre todo por las industrias más multinacionales, de implementar lo que antes estaba comentando, que es la economía circular.

También es un ejemplo cómo determinado tipo de industrias lo está implementando. Inevitablemente, la ruta a seguir en materia de aguas será el pacto, la colaboración, la cooperación, el acuerdo. En este sentido, a las Administraciones les pedimos -ya muchas lo hacen- implicación en estos retos de futuro. Sin ese acuerdo global entre todas las partes implicadas no podremos seguir avanzando. Un dato relevante sobre la necesidad de inversión en esta materia lo dio la Dirección General del Agua en enero de 2017. Una estimación de cuáles serían las inversiones necesarias hasta el 2033 arroja una cifra superior a los 45.000 millones de euros.

Siempre junto a la inversión es esencial contar con el conocimiento, con la capacidad de gestión y con la innovación para la renovación, la adecuación y la mitigación de las infraestructuras que ponemos en marcha. Pero sí que estas estimaciones nos dan idea de la dimensión de cuánto nos queda aún por hacer y de la necesidad de seguir trabajando, yo creo que, inevitablemente, bajo un modelo de colaboración público-privada, si queremos cumplir los objetivos de déficit marcados por la Unión Europea. Lo cierto es que los principales hitos relevantes en la historia reciente de España, de los cuales debemos y tenemos que sentirnos orgullosos, se han conseguido bajo ese modelo de participación público-privada. Y en este contexto hoy es probablemente más necesario que nunca establecer un diálogo edificante que devuelva el rigor al debate sobre el papel de las empresas. De manera creciente, los ciudadanos miran a las empresas como parte integrante de la respuesta ante los grandes retos.

El papel de las empresas en la sociedad

Para mí el modelo de empresa del siglo XXI es, obviamente, el que añade valor, el que añade valor a la sociedad en su conjunto de una manera completa, que satisface, como no puede ser menos, una necesidad social. Pero lo más importante es que contrae un compromiso firme con todos los grupos de relación con los que esta empresa está inmersa. Si yo les pongo el ejemplo del impacto de nuestro grupo en España, que es de 1.435  millones de euros; si a esto le sumamos Iberoamérica, estaremos en los 3.000; de estos 1.435, 910 millones son costes operativos, de los cuales 35 son en investigación, desarrollo e innovación, es decir, el 2,5 %. Somos punta de lanza de la inversión en I+D+i dentro del sector del agua. 350 millones en salario y beneficios a los empleados. Hay que invertir en nuestros trabajadores. Hay que invertir en formación. Hay que invertir en beneficios. Hay que invertir en calidad de empleo. No hay que dar pie a la precarización, ni dentro de la empresa ni en las subcontrataciones. Hay que promover activamente lo que es la formación profesional dual. Una empresa no es nada sin sus trabajadores.

Estos son el compromiso con nuestros grupos de relación. 50 millones con proveedores de capital, accionistas y entidades financieras, el 3,4 %. 110 millones en impuestos, el 7,7 %. También con nuestro grupo de relación está la Administración: pagamos los impuestos en España como no puede ser de otra manera. Y 15 millones en recursos destinados a la sociedad, el 1 %. Con nuestra acción social apoyamos el desarrollo de las comunidades en las que operamos a través de más de 150 instituciones diferentes en todo el territorio nacional, y además hemos instaurado el fondo de solidaridad con el que la compañía es pionera desde 2012, mucho antes de que surgieran las iniciativas legislativas o de que surgiera la presión social, y que en este sentido ayuda a más de 75.000 familias en todo el territorio nacional. Nunca hemos cortado el agua a nadie por el hecho de que no la pudiera pagar por un tema de pobreza.

Y así, igual que fuimos capaces de impulsar estos fondos de solidaridad, entre las nuevas iniciativas que vamos a abordar, vamos a impulsar a través de nuestras fundaciones la creación de un fondo empresarial de lucha contra el cambio climático. Así, como iba comentando, por esa necesidad que tenemos de coordinar todas nuestras acciones, la mejor manera de continuar estas acciones y coordinarlas con alguien más que las quiera hacer es colocar un fondo para generar estos proyectos que nos ayuden a mitigar y que nos ayuden a adaptar sucesos como los de Gran Canaria o sucesos como los del Levante español.

Contribución de las empresas a la Marca España

Me gustaría añadir un último tema a esta concepción de lo que es una empresa, y es el hecho de que la actuación de las empresas vinculadas a España contribuye también a la valorización de la marca España como tal. En nuestro caso, gracias a la operación iniciada aquí, en ciudades como Barcelona, como en Alicante, como en Granada, como en Huelva, podemos salir al exterior y exportar talento y conocimiento. Nuestros hitos fortalecen la marca España. De la misma manera, cuando la marca España se resiente, va en perjuicio de las empresas que tenemos presencia en el exterior. Por lo tanto, defender el modelo de empresa que representamos y que tantos réditos ha dado a todos nuestros grupos de relación es también defender la marca España.

Institucionalidad y confianza

Lo he dicho y lo reitero: España es referente en agua y exporta tecnología del agua a través de empresas como la nuestra y de otras muchas empresas y a través de la Administración pública. ¿Qué necesitamos? Necesitamos confianza e institucionalidad para que así sea. En cualquier sistema democrático son importantes la institucionalidad y la confianza para garantizar el desarrollo político, económico, social. El sistema judicial actúa como garante de esa institucionalidad y creo que debemos reconocer el trabajo que están realizando en este sentido. Pero también, a través de sus acciones e iniciativas, el Gobierno de España tiene un papel fundamental, y el respeto a la institucionalidad debe ser defendido por todos y por todas, por los diferentes actores de la sociedad: partidos políticos, instituciones sociales, administraciones, sociedad civil. Todas y todos debemos actuar a través de nuestra acción diaria. Debemos contribuir a que nuestro país sea referente en su marco estable. Todos iremos mucho mejor.

Debemos trabajar entre todos y todas porque el futuro será de quienes nos sucedan y su realidad dependerá de nuestro presente. Nuestras acciones hoy definirán el planeta de quienes nos sucedan. Perseveremos en trazar un camino donde confluyan el consenso y el rigor, la confianza y la institucionalidad, apostando siempre por forjar alianzas, alianzas entre lo público y lo privado, alianzas entre los diferentes actores sociales, para así poder dar respuesta a los grandes retos siempre con las personas en el centro.

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