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EL IMPULSO DEL AGUA

10 de diciembre de 2013

El impulso del agua

El agua es el elemento más próximo y, a la vez, el más complejo. Su carácter omnipresente y su naturaleza de poliedro platónico, de icosaedro, con sus doce vértices y sus veinte caras, hacen que sean múltiples las aproximaciones posibles. La razón de ser de las empresas que forman el Grupo Aguas habita una parte de ese poliedro. Con este libro hemos querido afrontar el tema del agua de un modo holístico y acercarnos a otras caras: la vital, la artística y la literaria. El objetivo ha sido aglutinar y compartir reflexiones contemporáneas sobre el agua, a través de vertientes más humanistas como son la prosa, la poesía, la pintura y la fotografía.

Nosotros, los que dedicamos nuestra vida al agua, centramos nuestros esfuerzos día a día, con voluntad inquebrantable, en profundizar en su conocimiento para ofrecer un mejor servicio, hacer más competitivas y eficientes las industrias a través de nuestras soluciones y realizar aportaciones que hagan realidad su acceso y disfrute, en línea con los Objetivos del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Cerca de un siglo y medio de trayectoria avala nuestra gestión del ciclo integral del agua al servicio de la sociedad, ya sea en entor­nos urbanos o en zonas agrarias, introduciendo eficiencia para lograr una mejor prestación. Como referente mundial en el sector, y conocedores del potencial del agua como elemento dinamizador de progreso, somos conscientes de nuestra responsabilidad y de nuestras obli­gaciones. Desde nuestros orígenes en Barcelona, y durante nuestro recorrido por más de una docena de países -de Estados Unidos a Argelia, de Brasil a México, de Chile al Reino Unido-, hemos ido forjando una cultura empresarial que descansa sobre tres pilares: cono­cimiento, innovación y compromiso.

Aqualogy, la marca global de soluciones integradas del agua, es nuestra apuesta para estructurar nuestro conocimiento y los resultados pioneros de las investigaciones del Grupo, con el propósito de poner a disposición de la sociedad el talento y la profesionalidad de un equipo humano diverso y receptivo, capaz de dar respuesta a los retos del futuro, y fomentar de esta manera la experiencia adquirida en el servicio a nuestros clientes. A través del agua afianzamos este compromiso. Allí donde estemos, nuestras fundaciones dedican sus esfuerzos principalmente a acciones de tipo social.

La necesidad del agua para la vida es una realidad global; su problemática concreta es local. Unir ambas realidades al objeto de garantizar el acceso y la generación de respuestas en torno al agua permite acumular experiencias y desarrollar conocimiento. Nosotros aplicamos este conocimiento y, en el proceso, acumulamos nuevo know-how, que volvemos a aplicar. Esa exploración y ese aprendizaje constantes, la utilización del conocimiento para generar soluciones y seguir aprendiendo, es la seña de identidad del Grupo Aguas desde sus orígenes. También lo son la cooperación y el arraigo, dondequiera que estemos presentes. Entendemos la responsabilidad desde la revisión permanente del compromiso con nuestros grupos de interés para conocer y corresponder a sus expectativas, hacer de la proximidad, la transparencia, la confianza y la capacidad de respuesta un sello de identidad y la base sobre la que se cimente un modelo de negocio sostenible, perdurable, con capacidad de impacto efectivo en la búsqueda de soluciones.

El 20 de diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2013 Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. En julio del mismo año, otra resolución de las Naciones Unidas había reconocido oficialmente el derecho humano al agua y al saneamiento. Es ésta una nueva oportunidad de liderar y participar en iniciativas, fortalecidas a través del diálogo y la cooperación, que nos lleven a satisfacer los Objetivos del Desarrollo del Milenio, entre los que figura reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso al agua potable y a servicios básicos de saneamiento. Aunque se han conseguido importantes avances en lo que respecta al agua potable, el mundo está todavía lejos de alcanzar la meta del saneamiento.

El agua alienta, nutre, regenera, limpia, sacia, revitaliza y transporta, pero tiene también el poder de irrumpir, anegar, desplazar o destruir. Como en todas las cosas, en el agua existen dos polos; nuestro reto es conseguir que el agua nos dé lo mejor de sí misma y contribuir a paliar las situaciones donde la naturaleza impone su criterio o su fuerza.

En la presente obra nos permitimos levar anclas nuevamente y dejarnos llevar por el agua, río abajo, mar adentro, sumergirnos en la atmósfera y en el océano, ya sea en prosa o a través de la pintura, la poesía y la fotografía, para descubrir, esta vez, el agua en su vertiente más etérea y artística. Nos damos luz verde para explorar su fuerza creativa en imágenes y textos, ver hasta dónde nos lleva, con el mismo talante y expectación con los que, por medio de la investigación, buscamos la sorpresa y la satisfacción en forma de soluciones y aplicaciones prácticas a las necesidades de nuestra sociedad, instituciones e industria, en torno al elemento básico.

Para llegar más lejos en este ejercicio era necesario buscar la complicidad creativa, con capacidad de explorar y también, en esta ocasión, de investigar. Con la aquiescencia de los participantes hemos preparado una obra que, en realidad, es un encuentro de miradas y puntos de vista, la suma del trabajo de diversos actores que se entregan individualmente a la reflexión y dejan fluir sus aportaciones para construir un proyecto mayor, resultado de un esfuerzo conjunto y coordinado.

El libro está estructurado en cinco apartados: «El agua, origen de la vida», «El agua contenida», «El agua desbordada», «El agua y sus reflejos» y «La ausencia del agua». En cada uno de ellos hemos puesto a conversar un texto literario con una obra pictórica o fotográfica. Todo su contenido es una invitación al diálogo entre disciplinas, al intercambio, a la diversidad y a la apertura.

La poesía es el hilo conductor que une los capítulos, y como tal suscita todo tipo de ideas. La idea de isla es indisociable del agua. Mi vinculación canaria, a través de mi esposa, hace inevitable que la continuidad del libro parta de la poesía del agua, la poesía de las islas. Así, cada tema es enlazado, como el océano que une el archipiélago canario, por la poesía que ha escogido Andrés Sánchez Robayna, admirado poeta y amigo. Nadie mejor en el desempeño de esta tarea que un canario que vivió la época dorada literaria y artística de Barcelona, compartiendo tertulias con Foix, Gimferrer o Tàpies, y que, con esa cualidad camaleónica que tienen los isleños para adaptarse a los nuevos territorios, tradujo magistralmente las obras completas de Espriu.

Las tierras son de agua, por su ausencia o por su presencia. Cuando mi mujer y yo visitamos en el 2007 a Nicanor Parra en su casa de Las Cruces nos adelantó, en un atardecer frente al Pacífico, que iba a terminar la edición de sus obras completas con la frase «TODO EMPEZÓ EN UNA ISLA LLAMADA AAA AGUA». La frase está recogida en los Hidropoemas que Nicanor Parra nos dedicó junto al «Agua» manuscrita de la cubierta. Nicanor aglutina al científico y al artista con el talento inusual de un espíritu libre, lleno de carisma e ironía, tal y como se puede apreciar en sus Antipoemas, que le han hecho merecedor del Premio Cervantes.

Comenzamos el libro con «El agua, origen de la vida», retrocediendo hasta la formación de los océanos primitivos, aquéllos en los que surgieron las primeras formas de vida de nuestro planeta, para descubrir -una revelación plasmada en la obra de María Luisa Rojo de Castro- la simetría de los radiolarios en el agua, que nos introducen al elemento acuático como fuente de vida y belleza. Agua, arte, origen de la vida: a veces se puede ir más lejos que Nicanor y aventurar que el agua ya estaba antes incluso de que empezara algo, de que hubiera algo. Acometer todo esto sólo puede hacerse desde una capacidad singular de aunar el gran relato literario con un profundo estudio. Félix de Azúa, del que esperarnos fervientemente su próxima publicación, es el que mejor podía analizar este tema. El ensayo que discurre en paralelo a la obra pictórica es una explicación del origen del agua en el texto bíblico del Génesis. Frente a la interpretación tradicional según la cual Dios creó el agua, cabe una segunda aproximación que afirma la existencia de las aguas antes de la creación divina.

En el apartado «El agua contenida» se hace referencia al agua ordenada, controlada, estanca. De la mano del artista Pepe Moll de Alba nos sumergimos en busca del cobijo de un agua jovial, atemporal, cargada de mitología, que en contacto con el hombre deviene un espacio de proporciones áureas, desvelando el lado más humanista del medio acuático. Sus cuadros azules están acompañados de un cuento de Albert Espinosa, que une ciencia y literatura, con su formación de ingeniero industrial y su exitosa carrera como escritor y guionista. Según nos comentó el propio Albert, este proyecto le hacía especial ilusión porque el agua es su fuente de inspiración e intenta siempre escribir en contacto con ella. Ambos son unos buenos ejemplos de jóvenes creadores dotados de un gran potencial. El talento es lo que nos hará prosperar como país, superar las dificultades del momento y regenerar la esperanza en el futuro.

Para «El agua desbordada» escogimos la fotografía, por su interesante dualidad como testigo de la actualidad y opción artística a un tiempo. Pedro Madueño nos descubre el esplendor del color del agua, matices invisibles al ojo humano a primera vista, pero que sí percibirnos a través de su mirada y de su cámara. Agua frecuente, agua que sobrepasa límites y nos permite ser testigos excepcionales de la magia de su encuentro con la luz. Si hay una tierra que lleva incorporada la idea de agua abundante, ésa es Galicia. Tierra a la que llegó Santiago en su balsa de piedra, y donde también nosotros podemos llegar siguiendo la flecha amarilla. Flecha que señala de manera fija y por siempre a Suso de Toro. Nos cuenta Suso: «Santiago de Compostela tiene la fama de ser el punto de la península ibérica que más lluvia recibe. [...] La piedra y el agua me resultan de lo más familiares, así que cuando me puse a pensar en el agua todo eso se me hizo presente y no me costó nada imaginar a un absurdo cicerone al pie de una fuente que nos fuese guiando por ese asunto».

En «El agua y sus reflejos» se representa el universo sutil de los reflejos, de la luz en contacto con la superficie, cuando esa superficie es agua. Din Matamoro retrata la actividad del cerebro humano. Con una capacidad admirable -casi ilimitada-, el cerebro alberga pensamientos racionales y construye proyectos. En él habitan ilusiones, sueños y recuerdos, un mundo espiritual que se eleva sobre la obviedad. Como el de Marcos Giralt Torrente que, con su pluma inteligente, lúcida y fresca, aporta un cuento basado en una interpretación del mito de Narciso y nos invita a mirar más allá de lo visible a los simples sentidos. Para explicar la presencia y el especial interés que tiene la participación de Marcos Giralt Torrente en este libro me gustaría retroceder al año 1977, cuando un grupo de jóvenes estudiantes de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, entre los que me encontraba, decidimos organizar una serie de conferencias para entender mejor los tiempos en los que estábamos sumidos. En aquellas conferencias conocí a Juan Benet, quien, con la llaneza propia de los grandes hombres de pensamientos profundos, me manifestó que a los verdaderos ingenieros de caminos el estricto ejercicio de la profesión les queda corto, que necesitan mucho más para proyectar sus ideas, y que las vías habituales eran tres, aparte del que transciende a la posterioridad a través de la ingeniería: la política, la empresa y la literatura. Él optó por la literatura y yo por la empresa, aunque la literatura siempre ha formado parte de mi vida. Juan Benet fue, en su época, un referente para un joven sector profesional. En la actualidad existen asimismo referentes de ese calibre para nuestros jóvenes, pero no reciben la atención social y mediática que merecen. Marcos Giralt Torrente tuvo el privilegio de estar presente, siendo aún niño, en las tertulias de Juan en la entrañable casa de la calle Pisuerga y, con él, el mundo de Región también está entre nosotros.

El capítulo «La ausencia del agua» está representado pictóricamente por la obra de Patricio Court, concebida en su taller del desierto chileno. Este capítulo nos recuerda que la naturaleza marca sus propios tiempos y leyes. Tierra expectante, promesa de futuro, preparada para el trabajo agrario pero seca. Tierra surcada que quizá no llegue a dar fruto. El hombre frente a la ausencia de agua. Una realidad, una carencia, necesidades no satisfechas de las que se hacen eco los Objetivos del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Es imposible comprender el agua en su globalidad en un solo encuentro; siempre se escapa, se transforma, se rebela. Es difícil, por otra parte, escribir simultáneamente y con la misma calidad en catalán y castellano, mantener un espíritu crítico, de rebeldía, y a la vez publicar a diario un artículo de opinión en un periódico insignia. Quim Monzó encarna esa idea del agua, tan domesticada pero tan rebelde, tan necesaria como respetada, y valorada sobre todo en su ausencia. «Yo que, para mi bien y para el mal de mi hígado, soy un gran consumidor de bebidas alcohólicas -cuenta Quim-, tengo un gran respeto por el agua. Me gusta mucho. A veces bebo un simple vaso y la saboreo. A veces, cuando sé que un simple vaso no va a saciarme, cojo la botella y me la bebo a morro, enterita. Por eso un día empezó a rondarme la cabeza la idea nebulosa de una existencia sin agua, como sucede en muchos lugares del mundo, y empecé a escribir este relato.

Dentro de esta obra conviven y toman forma realidades, creencias, saberes, inquietudes. La amalgama de colores y conocimientos fluye, página tras página, a veces atemperada por un cambio de cadencia, de la misma manera que a un rápido en el río le sucederá un meandro, un momento de sosiego y reflexión. Visiones, anhelos, espíritu de superación reverberan asimismo en nuestro día a día como profesionales del agua. Son ingredientes que conocemos bien, pues de ellos se alimenta nuestra actividad como empresa de servicios líder en el sector del agua, que evoluciona atenta a las necesidades del entorno.»

El agua es nuestra pasión y no dejaremos nunca de observarla, investigarla y analizarla desde todos los ángulos para después compartir nuestro conocimiento. Ha sido un privilegio poder contar con la colaboración de un grupo de escritores y artistas que han aportado enriquecedoras miradas al mismo elemento y que, desinteresada y temporalmente, nos han hecho depositarios de su obra pictórica. Por otro lado, este libro, tanto en su concepción como en su diseño, no hubiera sido posible sin la tenaz y generosa participación de mi esposa Eva. A ella le debemos que esté hoy en sus manos.

Al final, delante de la obra realizada, sólo queda la satisfacción y el fin último de poder compartirla; el conocimiento no divulgado pierde fuerza, no existe. Empieza aquí otro viaje, o muchos, porque cada lector hará la lectura correspondiente. Agua, aguas es, en definitiva, una invitación a iniciar una travesía particular. Es también un reconocimiento a aquéllos que emprenden con pasión un proyecto profesional o personal, que apuestan por la exploración y la superación para introducir mejoras en su sector de actividad, en su trayectoria personal, en el día a día, con espíritu pionero. 

Publicado en el libro Agua, aguas

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